Un halo de romanticismo envuelve el poemario. Se trata de un romanticismo de luz tenue, cadencioso, íntimo, donde el amor ocupa un lugar primordial y que rinde homenaje a ese pájaro dorado, la más bella angustia del poeta, el ángel llamado inspiración, de que tantos pedantes materialistas abdicaron. En todo el buen hacer de Isabel hay una vindicación de esos malvas juanramonianos, de los pétalos de rosa, de motivos poéticos que, en su contexto, aparecen cargados de prerrafaelistas. Con todos esos atributos construye una poesía del ensueño, en que la naturaleza tiene un protagonismo que es comunión con la subjetividad de nuestra poeta.
"Con esos atributos construye una 'poesía del ensueño', en que la naturaleza tiene un protagonismo que es comunión con la subjetividad de la autora"
Un halo de romanticismo envuelve el poemario. Se trata de un romanticismo de luz tenue, cadencioso, íntimo, donde el amor ocupa un lugar primordial y que rinde homenaje a ese pájaro dorado, la más bella angustia del poeta, el ángel llamado inspiración, de que tantos pedantes materialistas abdicaron. En todo el buen hacer de Isabel hay una vindicación de esos malvas juanramonianos, de los pétalos de rosa, de motivos poéticos que, en su contexto, aparecen cargados de prerrafaelistas. Con todos esos atributos construye una poesía del ensueño, en que la naturaleza tiene un protagonismo que es comunión con la subjetividad de nuestra poeta.