"Con esos atributos construye una 'poesía del ensueño', en que la naturaleza tiene un protagonismo que es comunión con la subjetividad de la autora"

Tu silencio en voces es, en efecto, libro confidencial, donde su autora ha vertido bondades y temores, estremecimientos y deseos. Lo integran cuarenta y cinco poemas, con tendencia a la composición breve, a la búsqueda de la palabra precisa, a sugerir más que a decir, a veces a decir no diciendo. Esa música callada, ese tono en voz baja caracterizan y dan coherencia a los textos, que insisten también en el andar despacio, pausado, que tanto valora Isabel y que le ha llevado a fraguar su propia esfera personal: Desde el silencio amo,/ sueño, recreo, invento,/ discrepo con el mundo y siento/ los colores de mi reino, nos dice apenas principiado el libro.
Un halo de romanticismo envuelve el poemario. Se trata de un romanticismo de luz tenue, cadencioso, íntimo, donde el amor ocupa un lugar primordial y que rinde homenaje a ese pájaro dorado, la más bella angustia del poeta, el ángel llamado inspiración, de que tantos pedantes materialistas abdicaron. En todo el buen hacer de Isabel hay una vindicación de esos malvas juanramonianos, de los pétalos de rosa, de motivos poéticos que, en su contexto, aparecen cargados de prerrafaelistas. Con todos esos atributos construye una poesía del ensueño, en que la naturaleza tiene un protagonismo que es comunión con la subjetividad de nuestra poeta.